Palma – Cabo Formentor

Palma - Cabo Formentor, una ruta espectacular


29 ene. 2024
Carlos Soto
Tal y como señalamos en otra de nuestras rutas por Mallorca (Palma – Sa Calobra), la distribución radial de carreteras que existe en la isla hace propicia -cuando no insalvable- una propuesta de itinerarios acorde a sus radios. Dicho de otro modo: Las cuatro arterias principales que parten de Palma nos llevarán a cualquier punto de la isla. Nuestras rutas, por tanto, se definirán siguiendo sus trazados. Te recomendamos, si aun no lo has hecho reservar un coche de alquiler en el Aeropuerto de Palma.
 
En la mencionada ruta de Sa Calobra, seguimos en su día la Ma-13 y recorrimos, finalmente, una franja de su vertiente oeste, desde la ciudad de Inca hasta el mar. Hoy utilizaremos la misma vía para alcanzar y explorar las zonas norte y noreste insulares. De esa manera, habremos cubierto por completo el rombo norte de Mallorca.
En la ruta de hoy, de nuevo -o como siempre-, nos aguardan varias joyas. Ese es un bien endémico de nuestros archipiélagos. Elijas de ellos la isla que elijas, quedarás boquiabierto.
 
¿Estás impaciente? Nosotros, sí.
Si tu punto de residencia se encuentra en Palma o sus alrededores, puedes contratar el coche de alquiler en Mallorca en una de las oficinas de Dollar, Hertz o Thrifty. Si te alojas en el área noreste, elección frecuente de muchos viajeros, dispones de oficinas de Hertz y de Thrifty en Cala Ratjada y en Can Picafort. En este último caso, por cierto, cuentas con ventaja para emprender la aventura de hoy, puesto que Can Picafort es uno de sus hitos. Tan sólo tendrás que ajustar el periplo.

Coves de Campanet y Ses Fonts Ufanes

Comenzamos con la tirada más larga del circuito, 45Kms. por la Ma-13. Nada, si tenemos en cuenta que es autovía. Tras ellos, tendremos sobrada recompensa: Las Cuevas de Campanet. Conviene, eso sí, que lleguemos a esta primera escala antes de las 10 de la mañana, hora de inicio de las visitas guiadas. Si lo hacemos así, encontraremos aparcamiento con facilidad. Que podremos aprovechar, de paso, para la segunda escala, a la que recomendamos acercarnos a pie.

Las cuevas de Campanet se han mantenido ocultas durante millones de años (unos 200 milones de años). Y su descubrimiento -que, como suele ocurrir, se produjo por casualidad; a raíz en este caso de una prospección en busca de agua-, data de fechas muy recientes: el año 1945. No se trata exclusivamente de que, por méritos propios -con esa belleza escalofriante que poseen las formaciones subterráneas-, merezcan visita y atención; sino de la extraña sensación que despierta -no menos escalofriante- la contemplación de una maravilla que ha permanecido por siempre inadvertida. Su edad, en lo que a nuestra percepción respecta, es menor a un triste siglo.

Las cuevas tienen unas dimensiones reducidas; la visita tiene un recorrido de unos 400 metros y dura menos de una hora. Se antoja ideal para estrenar el día. Abren todos los días a las 10 horas y la primera visita se inicia sobe las 10.30h.

Acto seguido, todo lo que tenemos que hacer es pasear hasta Ses Fonts Ufanes. Pero sólo si están activas. Y la explicación es simple: La particularidad de estas fuentes es que son espontáneas y ocasionales. Cuando las lluvias desbordan los acuíferos subterráneos de la zona, el agua brota del propio suelo; en muchas ocasiones, de forma violenta. Así, un número azaroso de corrientes de agua corren de repente por el bosque. Caudalosamente. Confluyen en el torrente de Teló y, posteriormente, desembocan en el de Sant Miquel. Para ver Ses Fonts, pues, debemos tener suerte. Pero si la tienes, ten por seguro que no habrás visto un espectáculo como ese.

Can Picafort

Regresamos hasta la Ma-13, la cruzamos, pasamos por la localidad de Sa Pobla y, tomando las carreteras Ma-3433 y Ma-3410, llegamos a Can Picafort. 20 Kms. más.

¿Señas de identidad de Can Picafort? Te enumeramos -tú ya dirás basta-: Núcleo turístico, amplia oferta de ocio, servicios, atracciones, hoteles y apartoteles, pinares, sol, playas… Ya paramos nosotros, que te vemos indeciso. Can Picafort se encuentra prácticamente en el centro de la Bahía de Alcudia, con 34 Kms. de litoral repartidos entre varios municipios. Y en ella puedes encontrar una necrópolis prehistórica (Son Real), nidos de ametralladora que construyó el bando nacional durante la Guerra Civil, canteras de marés, dunas, arenales…

En otras palabras: En Can Picafort tienes lo que quieras. Y el tiempo que decidas dedicarle a esta escala depende de ti. A fin de no demorarnos en exceso, no estaría de más que ojearas el reloj de vez en cuando. Sobre todo, si piensas detenerte en nuestro próximo hito.

Si deseas informarte más a fondo sobre Can Picafort , te aconsejamos que visites la web de nuestros compañeros de la oficina de información turistica pulsando sobre el enlace: Información Turística Can Picafort.

Parque Natural de S’Albufera

Ma-12. A 5 Kms. Ahí te espera la mayor zona húmeda de Baleares, con más de 1600 hectáreas de extensión.

Como ocurre con cualquier humedal -a nuestro juicio-, es difícil resistirse a explorarlo. Pero, tal como te advertíamos en el bloque anterior, tendrás que regular bien los tiempos si quieres aprovechar la ruta por completo. Y eso lo decimos porque de las cuatro sendas -a pie, por descontado- que te ofrece el Parque, las dos más breves tienen una duración estimada de 90 minutos. Cada una.

A modo de orientación, te sugerimos una pauta: Pasa por el Centro de Visitantes, que viene a ser una antesala del humedal. Allí te darán una panorámica global de las opciones que tienes y de lo que te aguarda entre los juncos. Una vez te hagas una composición de lugar, queda a tu elección entrar en el Parque o dar media vuelta. Puede ser una buena idea regresar expresamente otro día, sin prisa. Con zapatillas, agua y prismáticos. Puedes ver mas información del parque en Parc Natural de S'Albufera Mallorca

Alcudia y el Puerto de Pollensa.

Damos cuenta de 7 Kms. más por la Ma-12, bordeando la costa, y vamos a topar con la ciudad amurallada de Alcudia. Basta con entrar en ella para respirar y palpar Historia. Desde su primera ocupación documentada, en los períodos pre y talayótico (anótese visita a propósito al Poblado de Son Simó), ha pasado por Alcudia medio mundo. Romanos, vándalos, árabes, templarios (a quienes Jaume I cedió gran parte de los territorios de Alcudia y la vecina Pollensa) y un sinfín de corsarios. Y decimos “sinfín” porque las incursiones de piratas en Alcudia se sucedieron hasta la extenuación. Allí, por pasar, pasaron hasta la peste negra y la fiebre amarilla, aunque esta en mucha menor medida que en el resto de la isla, debido precisamente al control que se impuso gracias a sus murallas. Uno ve esas murallas y, como sucediera con las Coves de Campanet, ocultas durante millones de años, sufre un escalofrío. Porque una cosa es observarlas sin perspectiva alguna y otra, meridianamente distinta, hacerlo poniéndose en la piel de los nobles que se guarecieron tras ellas durante la revuelta de las Germanías.

Qué decir de Pollensa, cuyo puerto se halla a 10 Kms. al norte por la Ma-2220 e, igualmente, bordeando la costa. A pesar de que Pollensa no fuera fundada con propiedad hasta el año 1229 por orden de Jaume I, tiene un pasado similar al de Alcudia. Fenicios, egipcios, cartagineses, romanos, árabes y muchos, pero muchos piratas. Tanto es así, y tal era el miedo de la gente local a las agresiones de los últimos -no hay que olvidar que los autóctonos que anduvieran por las orillas iban a ser, en caso de ataque, los primeros en recibir-, que las inmediaciones del puerto estaban escasamente ocupadas. Hasta el año 1829 no se construyó allí el primer muelle. Y en 1860 se tiene noticia de que el puerto estaba habitado por 10 personas. 10.

Hoy en día, sólo el Puerto -sin incluir Pollensa- cuenta con más de 7.000 habitantes. Ve allí. Y cuéntanos después si, recordando a aquellos 10 pioneros, no has sufrido un par de escalofríos.

Mirador Es Colomer y Talaia d’Albercutx

No creas que vas a librarte de ellos. De los escalofríos, decimos. Porque entre sus bondades, descontada la de estremecerte, brilla una, en especial; y esa es que no obedecen a causas previsibles. Lo que a uno lo sobrecoge, no tiene por qué sobrecoger a otro. Eso confiere al escalofrío un aroma de pureza; pues sólo va a darse, seguro, cuando algo nos encoja el corazón.

Si lo tienes preparado -el corazón, matizamos-, puedes dirigirte al Mirador Es Colomer. Carreteras Ma-2200 y Ma-2210. 7 Kms.

Una vez allí, aparcas, subes por una escalera labrada en la roca y accedes a las plataformas del mirador. ¿Qué verás desde ese punto? A tu derecha, ese cuello de piedra que es Punta Nau, adentrándose aún más en el mar. Abajo, tras 200 metros de acantilado, una masa de agua que uno diría que vive, a juzgar por su intensidad. Y al frente, en todas direcciones, un abanico abierto e infinito de colores y tonos azules. Si tienes suerte, y tu visita coincide con la puesta de sol, verás también en el horizonte una llamarada uniforme, de cuerpo anaranjado, que no son sino las faldas del abanico del mar al quemarse.

Hay que tener el pulso muy templado para no sobrecogerse. Pero si no lo has hecho, descuida, que ahí al lado queda la Talaia d’Albercutx.

La Talaia es una más de esas construcciones defensivas costeras a las que ya nos hemos referido en otras ocasiones. Y su utilidad principal era la de avistar las embarcaciones piratas que se aproximaban a la costa, como no podía ser de otra manera. Lo que diferencia esta torre de otras es que se levanta a casi 400 metros de altitud. Te aseguramos, por tanto, que si no has sido capaz de conmoverte en el mirador, aquí sí vas a lograrlo. Piensa por un momento en el vigía que estuvo ahí, solo, uno de esos días de avistamiento.

Playa y Faro de Formentor

Aquí tenemos que hacer una advertencia obligada. Y esa es que la carretera del Faro, en período estival, sufre estrictas restricciones de tráfico. Lógicas, puesto que la afluencia de visitantes, a la sazón, es abrumadora. En cualquier caso, en la actualidad existen distintas combinaciones de transporte público entre las líneas del TIB y buses lanzadera. Y con paradas próximas al Mirador Es Colomer: En la playa de Formentor y en el Puerto de Pollensa. Es recomendable consultar las opciones de transporte puntualmente.

Dicho lo anterior, queda lo mejor: La playa y el Faro de Formentor. En la playa hay aparcamiento de pago, con lo que puedes llegar a ella tanto usando el transporte público como por tu cuenta. Hay que decirlo. Pero vale lo comentado en el párrafo anterior. Formentor es una zona muy frecuentada y es probable que te encuentres con cualquier sorpresa, en lo que al tráfico se refiere.

La playa, decíamos. Bueno. Bandera Azul. ¿Tú has visto esas playas de película, en las que los árboles parece que fueran también a darse un baño, de lo cerca que quedan de la orilla? Pues la playa de Formentor es de ese tipo. ¿Tú has visto esas aguas de corto calado, límpidas, que forman en su superficie pequeños hexágonos blancos, como si se tratara de un panal de cristal sobre el fondo de arena? Esas acerca de las que llegas a dudar por un momento que sean saladas, pues tal es ese deseo repentino, impetuoso e irracional que te asalta e induce a beber de ellas… Aunque tu juicio te impida hacerlo, claro. Esas ante las que piensas: Esa agua se tiene que poder beber. Por fuerza. Bien. Pues el agua de Formentor es de ese tipo.

Si alguien va al Cabo, antes de ver el Faro, tiene que ir a su playa. O al revés. No hay una sin otro. Lo contrario sería equivalente a ir a ver Sa Calobra (anótese nuestra otra ruta) y no acercarse al Torrent de Pareis. Impensable.

De modo que, si has pasado por fin por la playa, te has hecho ya con ese salvoconducto moral para dirigirte al Faro.

Pon, entonces, que ya estás allí. Y que has llegado por un medio de transporte u otro.

¿Qué te aguarda?

Vamos a ver cómo te lo explicamos sin faltar a la verdad. Y sin hacer desmerecer nuestra explicación.

Es difícil, no te creas. Ya. Con un símil:

Hace unos días, dos compañeros nuestros, aficionados a la pesca, mantenían una conversación al respecto. Y uno de ellos, el más experimentado, le aseguraba al otro que la mejor captura que se podía hacer era la de un determinado pez: el mero. Cuando el otro compañero, que evidentemente no había pescado ninguno, le preguntó cómo era ese pez, el primero le respondió: No te lo sabría explicar, pero cuando lo pesques, sabrás que lo es. Es el rey.

Pues en cuanto al Faro de Formentor, lo mismo.
Hemos visto y hablado ya de muchos faros. Pero este es diferente. Así como la Talaia d’Albercutx se distancia de otras -ahí tenemos sus 400 metros de altitud-, el Faro de Formentor se distancia de otros. Es un faro, sí. Y su función y su factura son similares a las del resto. Pero su ubicación, como la de la Talaia, lo hace distinto. A fin de cuentas -y eso los viajeros lo sabemos- lo que distingue mayormente un destino de otro no son tanto los objetos o fenómenos que allí se aprecien, como el entorno en el que se dan.

Mira al mar desde el Faro de Formentor. Y sabrás que lo es. Es el rey.

Hemos llegado al final de la ruta.

Ahora bien, el regreso, si dispones todavía de tiempo, puedes hacerlo solapando un tramo de nuestra ruta de Sa Calobra. Sobre todo si no la has hecho ya. Porque para regresar a Palma te sugerimos dar un pequeño y rápido rodeo: Pollensa, Lluc (donde siempre tendrás media horita para dedicarle al Monasterio) y dos pueblos de Tramuntana como son Caimari y Selva. Desde allí, a Inca.

Ahí estás ya, de nuevo, en la autovía que te llevará a Palma.

Últimas rutas


Los Rodeos (Aeropuerto) – Acantilados de Los Gigantes

Los Rodeos (Aeropuerto) – Acantilados de Los Gigantes

4 oct. 2021
Carlos Soto

Te lo vamos a poner fácil. No sólo eso. A decir verdad, tu primer itinerario por Tenerife va a ser MUY fácil. Además, cómodo; sin trazados tortuosos (pongamos alguno hacia el final, para no aburrirnos). Y, por si lo anterior no fuera suficiente, queda a tu elección completarlo en una sola jornada o, tomándotelo con más calma, dividirlo en dos.

En una sola jornada, vaya la advertencia por delante, es un recorrido exigente.
En cualquier caso, tú únicamente debes traer ganas. Y un poco de energía, eso sí. Pero si cuentas con eso, y llegas a la isla a una hora temprana, lo tienes todo hecho.
 
Baja del avión en el Aeropuerto de Los Rodeos, alquila un coche en el Aeropuerto de Tenerife Norte, en Hertz o Thrifty, si no lo has hecho ya, y aprovecha al máximo tu visita a Tenerife desde el minuto uno.

Estamos hablando de una ruta que cubre una distancia total aproximada de 170Km. Eso, de ida. Porque para el regreso a la zona norte de la isla, si has reservado allí tu alojamiento, tienes distintas opciones.
Desde el aeropuerto, tomaremos la TF-24. 

Arrecife- Parque Nacional Timanfaya

Arrecife- Parque Nacional Timanfaya. Ruta sudoeste

27 sept. 2021
Carlos Soto

Una vez más, como suele ocurrir con las islas, enfrentamos un territorio que no sólo puede, sino que debe explorarse en coche. Contamos con todas las ventajas: distancias reducidas y un gran número de escalas posibles.

Hoy proponemos una ruta asequible (requiere poco esfuerzo) y bellísima. Además, puede emprenderse desde distintos puntos de origen. Podemos partir de Arrecife o de Puerto del Carmen, donde se concentra gran parte de la oferta de alojamiento o, como en otras ocasiones, desde el mismo aeropuerto, nada más aterrizar. El único requisito es comenzar a una hora temprana; aunque razonable, sin madrugones.
 
Contamos con que ya has hecho tu primera parada en Hertz, Dollar o Thrifty para alquilar un coche en el Aeropuerto de Lanzarote y que la isla, entera, queda tras el parabrisas.
 
Nuestra ruta sudoeste cubre una distancia aproximada de 80Kms. partiendo desde Arrecife. O incluso menor, si el origen es Puerto del Carmen o el aeropuerto. Ciñámonos a Arrecife. Desde ahí, tomamos la LZ-2; a continuación, la LZ-501.

La Palma – Roque de los Muchachos

La Palma - Roque de los Muchachos (y el cielo)

27 sept. 2021
Carlos soto

Lo primero que uno debe tener en mente cuando visita La Palma es que se adentra en un paraíso vegetal. Como no hay otro en nuestro país, nos atreveríamos a decir. Y contar con que, elija un circuito en coche u otros, va a ser testigo sin interrupción de su exuberancia. Porque la masa viva, frondosa e informe en que se convierten los bosques de laurisilva inunda la isla; y lo hace, sin mesura, allá donde se abra un resquicio. En laderas. En cañadas. En barrancos.

Olvídate de lo que has conocido. Los bosques de La Palma son otra cosa. Y tanto lo son, que para descubrirlo ni siquiera necesitas tener los ojos abiertos. Basta con olerlos.

No hablemos ya de su cielo, uno de los cinco mejores del mundo en cuanto a nitidez; óptimo para la observación astronómica. La prueba está en que en Roque de los Muchachos se encuentra el mejor observatorio astrofísico del hemisferio norte.

La Isla Bonita. Razones hay para su nombre. Además, Reserva Mundial de la Biosfera.
 
A la hora de trazar una ruta en coche, lógicamente, hay varias opciones. Su red de carreteras tiene una distribución radial desde la capital. Muy similar a la de la isla de Mallorca.

Hoy optamos por la rama norte, LP-1. Regresando después a Santa Cruz por el ramal noreste, la carretera LP-4. En total, como siempre, no vamos a abordar una distancia imposible. Alrededor de 150Kms. Tampoco vamos a hacer hincapié en ningún pueblo en especial (en uno, en todo caso), puesto que todos ellos tienen su encanto y queda a elección del viajero detenerse en el que más le atraiga. Aun así, abundan en nuestra ruta -también como siempre- los hitos. Porque en La Palma hay muchas cosas que ver.

Pasamos, pues, sin perder tiempo, por Hertz o por Thrifty, en el aeropuerto. Podemos alquilar un coche en el Aeropuerto de la Palma, el que nos parezca oportuno -ahí sí merece la pena invertir un minuto y elegir el vehículo que nos ofrezca mayor comodidad; vamos a pasar en él unas cuantas horas- y tomamos la LP-1.

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