Arrecife- Parque Nacional Timanfaya
Arrecife- Parque Nacional Timanfaya. Ruta sudoeste
27 sept. 2021
Carlos Soto
Una vez más, como suele ocurrir con las islas, enfrentamos un territorio que no sólo puede, sino que debe explorarse en coche. Contamos con todas las ventajas: distancias reducidas y un gran número de escalas posibles.
Hoy proponemos una ruta asequible (requiere poco esfuerzo) y bellísima. Además, puede emprenderse desde distintos puntos de origen. Podemos partir de Arrecife o de Puerto del Carmen, donde se concentra gran parte de la oferta de alojamiento o, como en otras ocasiones, desde el mismo aeropuerto, nada más aterrizar. El único requisito es comenzar a una hora temprana; aunque razonable, sin madrugones.
Contamos con que ya has hecho tu primera parada en Hertz, Dollar o Thrifty para alquilar un coche en el Aeropuerto de Lanzarote y que la isla, entera, queda tras el parabrisas.
Nuestra ruta sudoeste cubre una distancia aproximada de 80Kms. partiendo desde Arrecife. O incluso menor, si el origen es Puerto del Carmen o el aeropuerto. Ciñámonos a Arrecife. Desde ahí, tomamos la LZ-2; a continuación, la LZ-501.
La Geria, Espacio Natural Protegido.
En honor a la costumbre, como ya sabrás si sigues nuestras rutas, para nosotros es requisito ineludible hacer una parada en una zona vitivinícola. Y la de la ruta de hoy es, en verdad, única. Porque en ningún otro lugar que nosotros conozcamos aíslan -nunca mejor dicho- cada cepa de vid con un arco de piedra. Una muestra palmaria de hasta dónde se aguza el ingenio cuando las circunstancias obligan.
Estamos hablando, claro, del primer hito de nuestra ruta: La Geria.
En área volcánica, como lo es eminentemente Lanzarote, la agricultura no puede practicarse del mismo modo que en otras. Tras una erupción, que cubre la tierra completamente de “picón” -término canario con el que se designan los restos volcánicos-, el paisaje se transforma. Y la tierra fértil, como por arte de magia, queda al fin sepultada a más de un metro de profundidad. Tras un fenómeno de ese calibre, al agricultor no le queda más opción que cavar la capa de “picón” para alcanzar de nuevo esa tierra fértil. Y plantar ahí, en ese pequeño círculo descubierto, la cepa en cuestión. Si se piensa detenidamente -sobre todo, en comparación con cualquier otro paraje, en el que la tierra es accesible en superficie-, la tarea es poco menos que una hazaña. Algo así como una búsqueda del tesoro. Y todo, detengámonos un segundo en ello, para plantar una sola cepa de vid.
El vino obtenido de tal tipo de cultivo debe paladearse con especial fruición. Seguro que nadie lo discute. Pero el placer no queda ahí. Imagina el festín visual que nos ofrece un paisaje atestado de hondonadas, distribuidas en líneas uniformes, y todas ellas cercadas por un arco de piedra que las resguarda del viento; como un inmenso mar de abanicos. Es inenarrable.
A mediados de agosto, por si todavía no te ha convencido lo anterior, se celebran las Fiestas de Geria.
Salinas de Janubio, Sitio de Interés Científico.
Las erupciones volcánicas, por supuesto, no alteraron tan sólo el paisaje de Geria, sino la isla entera (a excepción del único punto que quedó a salvo: Mancha Blanca).
Las coladas emitidas por los volcanes del parque de Timanfaya cerraron en el siglo XVIII un golfo natural y dejaron, en consecuencia, entre la tierra y el mar, una extensa laguna. De escasa profundidad. En ella, el siglo siguiente, se crearon las Salinas de Janubio.
A menos de 15Kms. de La Geria, siguiendo las carreteras LZ-30 y LZ-2, accederemos a ese escenario que conforman las salinas: Una superficie surtida de dunas blancas sobre un tapiz de color rosáceo.
Dicho color se debe, por cierto, a unos diminutos crustáceos y a un alga llamada Dunaliella salina (usada, entre otras cosas, por sus propiedades antioxidantes, para la elaboración de productos cosméticos).
Los Hervideros, un festival acuático
Recorremos 4Kms. más por la carretera LZ-703 -ya ves que las distancias son casi una broma- y nos topamos con la siguiente maravilla. Lanzarote no tiene límite.
Se trata de Los Hervideros. Y hasta ahora (este destino incluido), sin haber gastado un euro.
El magma derramado por las mismas erupciones del siglo XVIII, en su desplazamiento -y como no podría ser de otra forma-, agotó los confines de la isla y llegó al mar. En el frente de rompiente de la costa, el proceso de enfriamiento, en conjunción con los golpes de agua del océano, pergeñó una red inextricable de cuevas, chimeneas y tubos volcánicos. Dicha red es la que hoy en día, cuando hay fuerte oleaje, canaliza el agua y la expulsa, con la presión mediante, varios metros por encima del piso.
Si tienes la suerte de visitar la zona un día de mar brava, te quedarás boquiabierto ante los chorros de agua y espuma pulverizada que son propulsados al aire. El área está señalizada y es, ante todo, segura. Pero si vas acompañado por niños y el mar está agitado, conviene que permanezcas alerta.
La Laguna de los Clicos o el Charco Verde.
¿Podrías creerte, de nuevo, que la próxima escala de nuestra ruta se encuentra apenas a 3Kms? Créetelo. Es más, no se trata simplemente de un hito cercano, sino de un espacio que, a nuestro humilde parecer, no tiene parangón. Tenemos que confesarlo, es así: la Laguna de los Clicos es nuestra debilidad. Y mira que llevamos ya unas cuantas entradas de rutas en coche por diversas islas y, con ellas, un surtido idílico de parajes a nuestra espalda. Pero el Charco Verde, como también se conoce, es en nuestra opinión un prodigio fuera de mapa. Hay algo en él que trasciende el término de paisaje.
El plan ideal, dadas las horas a las que aterrizaremos por la zona, sería almorzar en un pueblo pesquero que se encuentra en las inmediaciones: El Golfo. Allí mismo, de hecho, podemos dejar el coche en un parking gratuito. Tras el almuerzo, basta seguir un corto sendero que va a guiarnos hasta el mirador de la laguna.
Como tantos otros escenarios de la isla, El Charco debe su factura a las erupciones volcánicas acaecidas en el siglo XVIII. La laguna se localiza sobre un cráter. Pero su belleza no radica ahí (o no sólo radica ahí), sino en la combinación portentosa de colores que se da entre sus aguas, teñidas por un intenso tinte verde, la banda intermedia que la separa del mar, de arena negra, y el tapiz conjunto del mar y del cielo, que combina dos tonos parejos de color azul. Para rematar el cuadro, todo ello se hunde en una olla de riscos que alternan pigmentos grises y pardos. El collage no tiene precio. Es verdaderamente fascinante.
El color característico de la laguna, el verde, proviene del azufre que hay diluido en su interior y, principalmente, de determinada alga marina.
Parque Nacional de Timanfaya.
Por fin llegamos, tras 15Kms. más por la LZ-2 y la LZ-67, al núcleo volcánico de la isla. Por primera vez en nuestra ruta deberemos abonar una entrada y ciertos servicios. Pero merece la pena. Ojo, porque los horarios de visita terminan pronto. De acuerdo con nuestra información, la última de ellas es a las 17h. Si hemos hecho los deberes, habremos llegado allí con tiempo de sobra. Y la visita es un colofón perfecto para nuestra ruta.
Allí podemos dejar caer la tarde. En sus tierras hay una ausencia absoluta de vegetación. Lo que quizá realza la pureza, otra vez, de los colores. En el parque se extienden tierras rojas, grises y negras. Y el perfil del horizonte viene marcado por la silueta de los volcanes. Si uno se anima, incluso puede hacer un circuito a lomos de un dromedario. O quedar perplejo a causa de la temperatura que alcanzan ciertas pozas del terreno, en las que basta con dejar caer unas briznas secas de vegetación para verlas arder.
Lanzarote es una isla diferente. Cuando, al salir del parque, regreses a Arrecife, a Puerto del Carmen o al emplazamiento en el que te alojes, piensa en ello.
Y no es que vayamos justos de islas en nuestro país. Ni de belleza, entre ellas. Sin embargo, Lanzarote posee una magia especial. Todo en su interior parece tocado de gracia. Si en cualquier otro destino se dan -y ya hemos visto- expresiones de gran belleza, en Lanzarote todo parece sumar un milagro adicional; una vuelta de tuerca a lo que ya, de por sí, podría parecernos insuperable.
Hay algo ahí, damos fe.
Compruébalo cuando quieras.
Islas Canarias
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Te lo vamos a poner fácil. No sólo eso. A decir verdad, tu primer itinerario por Tenerife va a ser MUY fácil. Además, cómodo; sin trazados tortuosos (pongamos alguno hacia el final, para no aburrirnos). Y, por si lo anterior no fuera suficiente, queda a tu elección completarlo en una sola jornada o, tomándotelo con más calma, dividirlo en dos.
En una sola jornada, vaya la advertencia por delante, es un recorrido exigente.
En cualquier caso, tú únicamente debes traer ganas. Y un poco de energía, eso sí. Pero si cuentas con eso, y llegas a la isla a una hora temprana, lo tienes todo hecho.
Baja del avión en el Aeropuerto de Los Rodeos, alquila un coche en el Aeropuerto de Tenerife Norte, en Hertz o Thrifty, si no lo has hecho ya, y aprovecha al máximo tu visita a Tenerife desde el minuto uno.
Estamos hablando de una ruta que cubre una distancia total aproximada de 170Km. Eso, de ida. Porque para el regreso a la zona norte de la isla, si has reservado allí tu alojamiento, tienes distintas opciones.
Desde el aeropuerto, tomaremos la TF-24.
Arrecife- Parque Nacional Timanfaya
Arrecife- Parque Nacional Timanfaya. Ruta sudoeste
27 sept. 2021
Carlos Soto
Una vez más, como suele ocurrir con las islas, enfrentamos un territorio que no sólo puede, sino que debe explorarse en coche. Contamos con todas las ventajas: distancias reducidas y un gran número de escalas posibles.
Hoy proponemos una ruta asequible (requiere poco esfuerzo) y bellísima. Además, puede emprenderse desde distintos puntos de origen. Podemos partir de Arrecife o de Puerto del Carmen, donde se concentra gran parte de la oferta de alojamiento o, como en otras ocasiones, desde el mismo aeropuerto, nada más aterrizar. El único requisito es comenzar a una hora temprana; aunque razonable, sin madrugones.
Contamos con que ya has hecho tu primera parada en Hertz, Dollar o Thrifty para alquilar un coche en el Aeropuerto de Lanzarote y que la isla, entera, queda tras el parabrisas.
Nuestra ruta sudoeste cubre una distancia aproximada de 80Kms. partiendo desde Arrecife. O incluso menor, si el origen es Puerto del Carmen o el aeropuerto. Ciñámonos a Arrecife. Desde ahí, tomamos la LZ-2; a continuación, la LZ-501.
La Palma – Roque de los Muchachos
La Palma - Roque de los Muchachos (y el cielo)
27 sept. 2021
Carlos soto
Lo primero que uno debe tener en mente cuando visita La Palma es que se adentra en un paraíso vegetal. Como no hay otro en nuestro país, nos atreveríamos a decir. Y contar con que, elija un circuito en coche u otros, va a ser testigo sin interrupción de su exuberancia. Porque la masa viva, frondosa e informe en que se convierten los bosques de laurisilva inunda la isla; y lo hace, sin mesura, allá donde se abra un resquicio. En laderas. En cañadas. En barrancos.
Olvídate de lo que has conocido. Los bosques de La Palma son otra cosa. Y tanto lo son, que para descubrirlo ni siquiera necesitas tener los ojos abiertos. Basta con olerlos.
No hablemos ya de su cielo, uno de los cinco mejores del mundo en cuanto a nitidez; óptimo para la observación astronómica. La prueba está en que en Roque de los Muchachos se encuentra el mejor observatorio astrofísico del hemisferio norte.
La Isla Bonita. Razones hay para su nombre. Además, Reserva Mundial de la Biosfera.
A la hora de trazar una ruta en coche, lógicamente, hay varias opciones. Su red de carreteras tiene una distribución radial desde la capital. Muy similar a la de la isla de Mallorca.
Hoy optamos por la rama norte, LP-1. Regresando después a Santa Cruz por el ramal noreste, la carretera LP-4. En total, como siempre, no vamos a abordar una distancia imposible. Alrededor de 150Kms. Tampoco vamos a hacer hincapié en ningún pueblo en especial (en uno, en todo caso), puesto que todos ellos tienen su encanto y queda a elección del viajero detenerse en el que más le atraiga. Aun así, abundan en nuestra ruta -también como siempre- los hitos. Porque en La Palma hay muchas cosas que ver.
Pasamos, pues, sin perder tiempo, por Hertz o por Thrifty, en el aeropuerto. Podemos alquilar un coche en el Aeropuerto de la Palma, el que nos parezca oportuno -ahí sí merece la pena invertir un minuto y elegir el vehículo que nos ofrezca mayor comodidad; vamos a pasar en él unas cuantas horas- y tomamos la LP-1.