Mahón – Faro de Cavalleria

Mahón – Faro de Cavalleria. Ruta entre fortificaciones (y cicatrices)


29 ene. 2024
Carlos Soto
Antes de trazar una ruta por Menorca, tuvimos alguna duda. Porque la mayor fama de esta isla descansa, principalmente, en un sinfín de playas y calas que podrían calificarse como vírgenes. Seguro que estamos de acuerdo en eso. Pero se da una circunstancia por la que, en nuestra opinión, huelga tomarse el esfuerzo de elaborar ninguna ruta al respecto: Son tantas las calas y playas de Menorca, y tan reducidas las dimensiones de la isla, que, afortunadamente, tire uno hacia donde tire, va a ir a parar con sus huesos en varias de ellas. Incluso sin querer.

Por tanto -y gracias a que la riqueza insular nos brinda opción-, nos ha parecido interesante proponer, al final, una ruta menos socorrida. Porque la isla, al igual que alberga infinidad de tesoros naturales, ha sido también objeto de innúmeros saqueos, invasiones y, por decirlo de un modo suave, afrentas bélicas. No es extraño, en el último caso, si nos atenemos a un punto de vista estratégico. Ni lo es, en otros órdenes, ante el hecho de que sus entrañas están abiertas al mar.

En consecuencia, y siempre que os parezca bien, vamos a sugerir una ruta en la que, además de incluir nuestra escala clásica (un enclave enológico), y una playa (por eso de refrescarse al menos en una ocasión), vamos a detenernos en varias de las múltiples construcciones defensivas que se levantaron en la isla.

Como siempre (o casi), abordamos una distancia asumible; ida y vuelta, más o menos, 120Kms. Y damos por hecho, también como siempre, que has pasado por Hertz, Dollar o Thrifty y que en este momento te encuentras ya al volante de tu coche de alquiler en Menorca.
 
Vamos a partir de Mahón. Aunque la ruta bien podría partir de Ciudadela, al revés.

Bodegas Binifadet, 12 hectáreas de distintas variedades de uva.

Próximas a Mahón, a 5Kms. al sur por la ME-8, se encuentran las bodegas de mayor producción de Menorca. Alrededor de 50.000 botellas anuales, entre cuyas variedades se cuentan Chardonnay, Cabernet Sauvignon y Malvasía. Las condiciones climáticas propias de la isla, caracterizadas por lluvias escasas y fuertes vientos, confieren matices peculiares al vino insular; de ahí que en su día se acuñara la identificación geográfica Vi de la terra Illa de Menorca.

Cuentas con visitas guiadas de una hora de duración, cuyo recorrido comienza en los viñedos, continúa por las bodegas y finaliza, como no podía ser de otra manera, con las catas.

Fort de Marlborough. Mambrú se fue a la guerra…

Tomamos la ME-6 y, tras 5Kms de nada, llegamos a nuestro próximo destino.

Durante el siglo XVIII, en pleno conflicto bélico europeo, Menorca, como decíamos, adquirió un valor estratégico crucial. Gracias al Tratado de Utrecht, los británicos ocuparon la isla la mayor parte del siglo. Sin embargo, durante años se produjeron sucesivas confrontaciones entre distintos bandos y se firmaron otros tratados, de forma que Menorca pasó de manos inglesas a manos francesas; de manos francesas, de nuevo, a manos británicas; y de estas, a manos españolas. Aún habría algún baile de manos más.

El Fuerte de Marlborough fue construido por los ingleses a comienzos del siglo XVIII en homenaje a John Churchill, duque de Marlborough. Y los franceses, tras una de aquellas confrontaciones de las que hablábamos, creyéndolo muerto, alumbraron la canción Marlborough s’en va-t-en guerre. Esa es, al menos, una de las versiones de la historia. Posteriormente, al llegar la canción a España, se simplificó la pronunciación, quedando, como la conocemos, en Mambrú se fue a la guerra.

De todo se entera uno, antes o después.
 
Igualmente, hay visitas guiadas. E igualmente, pasando por caja. Eso sí. 

La Mola: Fortaleza Isabel II.

Hacia mediados del siglo siguiente, el XIX, las tensiones entre ingleses y franceses se recrudecieron. Y Menorca, para ambos bandos, volvió a cobrar un valor estratégico crítico. En pocos años, por tanto, y para impedir prioritariamente la entrada de buques franceses en el puerto de Mahón, los españoles iniciamos la construcción de la fortaleza que poco más tarde adoptaría el nombre de Isabel II. 

La fortaleza, sí o sí, hay que visitarla. En especial, el laberinto subterráneo llamado La Mina. Hay allí mucho que ver, creednos. Además de los miradores, en los que uno puede hacerse clara idea de los panoramas épicos que con total seguridad se dieron en la zona.

¿Hay que pasar por caja? Sí. También. Pero no te lo pienses, no puedes perdértelo.

Playa de Sa Mesquida, desembarco de las tropas franco-españolas.

Nos dirigimos ahora 8Kms al norte, bordeando casi la costa, para llegar a la playa que utilizó el Duque de Crillón para el desembarco de sus tropas, que arrebataría el dominio de la isla a los ingleses en uno de aquellos bailes referidos más arriba. Precisamente para evitar incursiones futuras similares, los ingleses construirían más adelante, en su tercera etapa de dominación, la torre de defensa que puede contemplarse en uno de los extremos de la playa. Y decimos “contemplarse” porque, a fecha de hoy, está circunscrita en una propiedad privada. No puede visitarse.

En el otro extremo, guareciendo la playa del viento del norte, se levanta el cerro de Es Pa Gros.

Es una playa entre cuyos atractivos se cuenta el de no estar en exceso frecuentada. Podemos refrescarnos y relajarnos ahí el tiempo que sea necesario.

Faro de Favaritx, en el Parque Natural de s’Albufera des Grau.

Para continuar nuestro viaje, tendremos que desandar el tramo recorrido de la carretera de Sa Mesquida, hasta la ME-3, y tomar enseguida la ME-7.

Hay una especie de consenso secreto entre viajeros (o no tan secreto) por el que queda prohibido visitar Menorca sin hacer la escala pertinente en el Faro de Favaritx. Es así. Y no vamos a ser nosotros quienes desdigamos el acuerdo o la recomendación.

Ahora bien, para recalar en él, quizá sea más coherente dedicarle una jornada entera al Parque de s’Albufera, en cuyo interior se encuentra el Faro. No sólo porque es un área que lo merece de por sí -y sobradamente-, sino porque los Parques Naturales suelen ser espacios que se recorren y disfrutan mejor a pie. Incluso hay un factor más a tener en cuenta, no baladí: los Faros, en verano y en condiciones normales, cuentan con ciertas restricciones en lo que toca al acceso motorizado particular. 

No obstante -y dado que pasamos por delante, como quien dice-, nuestra ruta nos ofrece una buena ocasión para intentar alcanzar el Faro.

Si lo logras, tendrás esa sensación de la que todo el mundo habla: la de encontrarte en un escenario lunar. Porque el terreno allí, en el Cabo Favaritx, es diferente. Todo él es de pizarra, negra y grisácea. Sumado eso a las vistas, virtud común de los Faros, y a la espiral de color negro tatuada en la torre, produce una impresión extraña. Como si se tratara de un terruño foráneo puesto allí a propósito. Hay que visitarlo, es cierto. Y sin prisa.

Fornells, para no echar nada en falta.

De vuelta a la ME-7, nos queda por delante la tirada más larga de nuestra ruta: 26Kms. (figúrate). Tras ellos, nos encontramos en el siguiente hito: un pueblo pesquero de gran belleza. Entre otras razones, porque lo tiene todo: Puerto natural, bahía y, en honor a su reputación, la mejor caldereta de langosta de Menorca. Todo depende del tiempo que hayamos invertido en cada escala, pero si no te has demorado mucho, todavía estás a tiempo de probar allí ese plato, dar un paseo tranquilo por sus calles y visitar, cómo no, otra torre defensiva: la Torre de Fornells.

Infaliblemente, como en otros casos, el propósito primordial de la torre era el de defender el puerto de incursiones enemigas. Y, de forma subsidiaria, el de impedir un eventual desembarco; al igual que ocurriera con la Torre de Sa Mesquida. La de Fornells también fue construida por los ingleses, por cierto. A comienzos del siglo XIX. Y es de las mayores de la isla, con 4 niveles interiores.

Para quien disponga de kayak o canoa, la bahía de Fornells ofrece un circuito adicional: un buen número de calas vírgenes, escollos (Escull dels cagàires), islotes (islas Des Rovells y Ses Sargantanas) e incluso, nada más salir de la bahía, un copioso surtido de cuevas. 

Faro de Cavalleria. ¿Quién quiere postales?

Hemos dejado para el final -deliberadamente, por supuesto-, el punto de Menorca desde el que se paladean los mejores atardeceres. El Faro de Cavalleria no goza de la misma reputación que el de Favaritx. Pero para quienes redactan estas líneas, si se nos permite, tiene un atractivo mayor: sus vistas. A pies del faro hay acantilados de un centenar de metros de altitud. Y desde el Faro se abarca el último panorama norte de la isla, lo que de algún modo lo hace único.

Por si no fuera suficiente, en la península rocosa de Cavallería se encuentra el puerto natural de Sanitja (con yacimiento arqueológico romano incluido) y, una vez más, una torre de defensa. También erigida por los ingleses, a caballo entre los siglos XVIII y XIX.

Súmale una playa. De arena gruesa y rojiza.
 
No pinta mal, ¿no? 

Somos conscientes de que la ruta que te hemos propuesto hoy se sale de guion -por las notas históricas-. O no. Pero la costa norte de Menorca, más castigada por el viento, por el mar y por todas las formas enemigas que se te ocurran, ostenta un encanto singular. Y un pasado con el que podríamos llenar páginas y páginas.

Las costas menos favorecidas tienen siempre un perfil que les confiere un toque distintivo. Algo así como el de aquel guerrero cuya piel muestra cicatrices.

Últimas rutas


Los Rodeos (Aeropuerto) – Acantilados de Los Gigantes

Los Rodeos (Aeropuerto) – Acantilados de Los Gigantes

4 oct. 2021
Carlos Soto

Te lo vamos a poner fácil. No sólo eso. A decir verdad, tu primer itinerario por Tenerife va a ser MUY fácil. Además, cómodo; sin trazados tortuosos (pongamos alguno hacia el final, para no aburrirnos). Y, por si lo anterior no fuera suficiente, queda a tu elección completarlo en una sola jornada o, tomándotelo con más calma, dividirlo en dos.

En una sola jornada, vaya la advertencia por delante, es un recorrido exigente.
En cualquier caso, tú únicamente debes traer ganas. Y un poco de energía, eso sí. Pero si cuentas con eso, y llegas a la isla a una hora temprana, lo tienes todo hecho.
 
Baja del avión en el Aeropuerto de Los Rodeos, alquila un coche en el Aeropuerto de Tenerife Norte, en Hertz o Thrifty, si no lo has hecho ya, y aprovecha al máximo tu visita a Tenerife desde el minuto uno.

Estamos hablando de una ruta que cubre una distancia total aproximada de 170Km. Eso, de ida. Porque para el regreso a la zona norte de la isla, si has reservado allí tu alojamiento, tienes distintas opciones.
Desde el aeropuerto, tomaremos la TF-24. 

Arrecife- Parque Nacional Timanfaya

Arrecife- Parque Nacional Timanfaya. Ruta sudoeste

27 sept. 2021
Carlos Soto

Una vez más, como suele ocurrir con las islas, enfrentamos un territorio que no sólo puede, sino que debe explorarse en coche. Contamos con todas las ventajas: distancias reducidas y un gran número de escalas posibles.

Hoy proponemos una ruta asequible (requiere poco esfuerzo) y bellísima. Además, puede emprenderse desde distintos puntos de origen. Podemos partir de Arrecife o de Puerto del Carmen, donde se concentra gran parte de la oferta de alojamiento o, como en otras ocasiones, desde el mismo aeropuerto, nada más aterrizar. El único requisito es comenzar a una hora temprana; aunque razonable, sin madrugones.
 
Contamos con que ya has hecho tu primera parada en Hertz, Dollar o Thrifty para alquilar un coche en el Aeropuerto de Lanzarote y que la isla, entera, queda tras el parabrisas.
 
Nuestra ruta sudoeste cubre una distancia aproximada de 80Kms. partiendo desde Arrecife. O incluso menor, si el origen es Puerto del Carmen o el aeropuerto. Ciñámonos a Arrecife. Desde ahí, tomamos la LZ-2; a continuación, la LZ-501.

La Palma – Roque de los Muchachos

La Palma - Roque de los Muchachos (y el cielo)

27 sept. 2021
Carlos soto

Lo primero que uno debe tener en mente cuando visita La Palma es que se adentra en un paraíso vegetal. Como no hay otro en nuestro país, nos atreveríamos a decir. Y contar con que, elija un circuito en coche u otros, va a ser testigo sin interrupción de su exuberancia. Porque la masa viva, frondosa e informe en que se convierten los bosques de laurisilva inunda la isla; y lo hace, sin mesura, allá donde se abra un resquicio. En laderas. En cañadas. En barrancos.

Olvídate de lo que has conocido. Los bosques de La Palma son otra cosa. Y tanto lo son, que para descubrirlo ni siquiera necesitas tener los ojos abiertos. Basta con olerlos.

No hablemos ya de su cielo, uno de los cinco mejores del mundo en cuanto a nitidez; óptimo para la observación astronómica. La prueba está en que en Roque de los Muchachos se encuentra el mejor observatorio astrofísico del hemisferio norte.

La Isla Bonita. Razones hay para su nombre. Además, Reserva Mundial de la Biosfera.
 
A la hora de trazar una ruta en coche, lógicamente, hay varias opciones. Su red de carreteras tiene una distribución radial desde la capital. Muy similar a la de la isla de Mallorca.

Hoy optamos por la rama norte, LP-1. Regresando después a Santa Cruz por el ramal noreste, la carretera LP-4. En total, como siempre, no vamos a abordar una distancia imposible. Alrededor de 150Kms. Tampoco vamos a hacer hincapié en ningún pueblo en especial (en uno, en todo caso), puesto que todos ellos tienen su encanto y queda a elección del viajero detenerse en el que más le atraiga. Aun así, abundan en nuestra ruta -también como siempre- los hitos. Porque en La Palma hay muchas cosas que ver.

Pasamos, pues, sin perder tiempo, por Hertz o por Thrifty, en el aeropuerto. Podemos alquilar un coche en el Aeropuerto de la Palma, el que nos parezca oportuno -ahí sí merece la pena invertir un minuto y elegir el vehículo que nos ofrezca mayor comodidad; vamos a pasar en él unas cuantas horas- y tomamos la LP-1.

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